• Antero Flores Araoz

VALIUM SOCIAL - por Antero Flores Araoz

Los tiempos que estamos viviendo en nuestra patria, no son nada halagüeños y, lo digo así, para no poner un calificativo duro que nos haga perder esperanza, lo que está muy lejos de la intención de quien escribe esta columna. Nos encontramos en medio de varias circunstancias simultáneas, alguna inevitable por no provenir de nuestra voluntad, pero otras porque lamentablemente no se han sabido afrontar, se han tratado mal o simplemente, pudiéndose evitar, no se hizo lo correcto.

Ciertamente la pandemia que afecta al mundo por el COVID 19, no fue deseada y, probablemente tampoco fue previsible y nada tuvo que ver con la voluntad de nuestros compatriotas. Sin embargo, para tratar de mitigar tal epidemia en el Perú, aunque reconociendo su raigambre global, se tomaron algunas decisiones inconvenientes y por autoridades que penosamente no estaban preparadas para ello, pero tampoco dieron talla. Lógicamente hay excepciones. La pandemia, por las decisiones erradas que se adoptaron para sofocarla, ha originado una grave crisis económica, con cierre de establecimientos de diversidad de actividades y con pérdida de empleos en número sideral. Sin la menor duda que para el contagio masivo y sus consecuencias económicas, ha contribuido la irresponsabilidad de muchísimas personas, que, con su indisciplina, desacatando mandatos legales, han agravado la situación. Bueno pues, a lo señalado se le agrega una seria crisis política, con un Parlamento de menor calidad que el anterior, que de suyo ya es grave, el cual con sus medidas populacheras nos hará cultivar un desastre económico.

En la crisis política, un factor muy relevante es el Presidente de la República, con un entorno de colaboradores palaciegos, que nos hacen parecer a una república bananera, con acusaciones de sustantivas inconductas que harían sonrojar al más sórdido equipo humano. Mentiras y más mentiras nos asombran cotidianamente, audios de grabaciones clandestinas nos muestran perversas deslealtades y hasta tráfico de favores laborales que al fin de cuentas nos cuenta a todos los peruanos pues se pagan con nuestros impuestos. La secuela de enojos ante una moción de vacancia presidencial, motivada, aunque inconveniente, influenciará en el ánimo ciudadano, ya bastante alicaído por un proceso de elecciones generales ya convocadas, en que no se avizora luz en el horizonte y que, por normativa errada, no permitirá reelección de parlamentarios ni la incorporación de un Senado dentro del Poder Legislativo.


Lo relatado no es para bromas, pone los pelos de punta al más desentendido de los mortales, pero el Perú siempre ha mostrado temple, permanentemente hemos podido vencer a la adversidad, que por más mala situación que se soporte, siempre encontraremos alguna luz en el horizonte. Tenemos que tranquilizarnos, poner fe en los destinos de nuestra patria, sana esperanza de que la crisis sanitaria en algún momento declinará y que la económica la enfrentaremos siendo solidarios con quienes más se han afectado. Pongamos todos el hombro, siempre algo positivo se podrá hacer, pero unidos y bajo el convencimiento de la enseñanza de Basadre: El Perú es más grande que sus problemas.


Antero Flores Araoz.